Una promesa convertida en camino
Cómo dos vecinos de Argamasilla de Calatrava abrieron en 2010 un nuevo Camino de Santiago por las cañadas reales.

Hay caminos que se trazan en un despacho y caminos que se trazan pedaleando. La Ruta Jacobea de los Calatravos pertenece a los segundos. En mayo de 2010, año santo compostelano, Victoriano Arias y su sobrino Joaquín Castellanos hicieron una ofrenda a la Virgen del Socorro, patrona de Argamasilla de Calatrava, y se subieron a la bicicleta con una idea sencilla: llegar a Santiago por los caminos de los pastores.
Por donde pasaban los rebaños
En lugar de buscar carreteras o rutas ya marcadas, eligieron las cañadas reales. Tomaron la Cañada Real Soriana hacia el norte, cruzaron La Mancha, la Alcarria y los altiplanos de Soria, enlazaron con la Cañada Real Riojana y bajaron por la Sierra de la Demanda hasta Santo Domingo de la Calzada. Allí se sumaron al Camino Francés.
Al llegar a lo alto de las Viniegras, Victoriano dejó escrita una frase que resume aquel viaje: hasta aquí habían llegado, y hasta Santiago, Dios diría.
Del diario a la guía
Lo que empezó como un diario de viaje en un blog acabó convertido en un proyecto colectivo. En 2011 nació la asociación de amigos de la ruta, se dibujaron los planos de cada etapa, se pintaron flechas y se colocaron tablillas. En 2018 llegó la Guía del Peregrino y el primer cruceiro junto a la ermita del Socorro.
Hoy la ruta sigue siendo poco transitada. Quien la recorre no encuentra multitudes, sino pueblos pequeños, ventas en ruinas, chozos de pastor y la sensación de caminar por un paisaje que apenas ha cambiado en siglos.

