Historia del camino
Una ruta joven sobre caminos muy viejos: cañadas medievales, órdenes militares y la promesa de dos vecinos de Argamasilla de Calatrava.
La promesa de 2010
La Ruta Jacobea de los Calatravos es, probablemente, el más joven de los caminos de Santiago que cruzan Castilla-La Mancha. Nació en mayo de 2010, año jubilar, cuando Victoriano Arias Serrano y su sobrino Joaquín Castellanos Arias, vecinos de Argamasilla de Calatrava, salieron en bicicleta desde la ermita de la Virgen del Socorro para cumplir una promesa hecha durante la enfermedad de la mujer de Victoriano.
No siguieron ninguna ruta establecida. Buscaron las cañadas reales, los caminos por los que durante siglos bajaron y subieron los rebaños trashumantes, y enlazaron la Cañada Real Soriana con la Riojana hasta llegar a Santo Domingo de la Calzada. Desde allí continuaron por el Camino Francés hasta Compostela: en total, unos 1.224 kilómetros.
De un blog a una asociación
Victoriano contó el viaje en un blog que pronto empezó a recibir visitas de medio mundo. El 15 de octubre de 2011 se fundó en el Ayuntamiento de Argamasilla de Calatrava la Asociación de Amigos de la Ruta Jacobea de los Calatravos, que desde entonces ha dibujado los planos de cada etapa, ha señalizado a mano buena parte del recorrido y ha buscado el apoyo de ayuntamientos y parroquias.
El 1 de septiembre de 2018 se presentó en Argamasilla la Guía del Peregrino de la ruta y se inauguró el primer cruceiro, a pocos metros de la ermita del Socorro, sobre la propia Cañada Real Soriana. Después han llegado nuevos cruceiros a lo largo del camino.
Tierra de órdenes militares
El nombre de la ruta mira a la Orden de Calatrava, nacida en 1158 en el castillo de Calatrava la Vieja, junto al Guadiana, y que gobernó durante siglos el Campo de Calatrava desde su castillo-convento de Calatrava la Nueva. Pero el camino atraviesa también tierras de otras dos órdenes: el Campo de San Juan, de los hospitalarios, y el señorío de la Orden de Santiago, con su sede histórica en Uclés.
En esta ruta el campo manchego conserva la huella de tres órdenes militares, además de los paisajes que recorrió don Quijote.
Las cañadas reales
Casi todo el recorrido discurre por vías pecuarias, por eso también se la conoce como el camino de las Cañadas Reales. Estas rutas ganaderas, protegidas desde la Edad Media por el Honrado Concejo de la Mesta, tenían una anchura legal de 90 varas castellanas, unos 75 metros. Hoy son dominio público protegido por la Ley de Vías Pecuarias, aunque muchas sufren invasiones y abandono. Recorrerlas a pie o en bicicleta es también una manera de defenderlas.
Un camino que cruza otros caminos
Cerca de La Villa de Don Fadrique, junto a la ermita de San Gregorio y el río Riansares, la ruta se cruza con el Camino de Levante. En Santo Domingo de la Calzada se une al Camino Francés. Y en el sur, la asociación ha impulsado otros accesos: desde Almodóvar del Campo, Puertollano o El Centenillo, y desde el Valle de los Pedroches, en Córdoba.